miércoles

Elección


La soledad por elección no es siempre la mejor soledad, no es por tipificarla sino que encuentro una diferencia, es raro para mí quien suele ser tan rotundo con las palabras, es algo que puede llegar a irritarme. Elegir no es un privilegio que se nos ha concedido a todos, hay quién ni siquiera desea gozar de este y prefiere que la televisión, los mastodontes, “la casa de Dios”, etc., etc. Elija lo que debes vestir, comer, leer (o no leer), escuchar y hasta sentir, vaya, lo que esta “de moda”.
Creo haber desperdiciado tiempo en mis elecciones o haber dejado que otros eligieran por mí en algún momento, creer que es más fácil, y, así, también he pagado las consecuencias. Ahora la cuestión no es ésta, ahora no se si en mi libertad estoy eligiendo correctamente, ¿hasta donde se le puede llamar egoísmo? o ¿qué línea lo separa de, que aun habiendo tomado la ruta más adecuada, invariablemente habrá quien esté en desacuerdo? Es difícil sobrellevar la culpa si la persona que está en desacuerdo es alguien a quien quieres.



Todas las pequeñas elecciones van dejando una estela en el camino, buena o mala, y llega a ser tan abrumadora que te encuentras una madrugada tratando de vomitarlo todo en las letras de algún teclado, tratando de expresarlo, sientes las nauseas en la garganta, pides disculpas (a ti mismo) apagas y te das la vuelta, sabes que volverá otra madrugada inevitablemente y vuelves a dormir o al menos a tratar de hacerlo porque mañana tendrás que seguir caminando. Ya después de un baño de realidad no queda más que ser fiel a ti mismo ya que los demás también tomaron sus decisiones.