domingo

Mezcolanzas

Como me gusta escuchar boleros mientras mi vida pasa, especialmente sola. Esta mañana antes de abrir los ojos mientras trataba de repasar mis pendientes del día: la camisa de Emilio, el desayuno de Julián, las bibliografías para el seminario de redacción y mi mente sólo tarareaba “Lágrimas negras” así que me di la vuelta y me quede allí cinco minutos más. Emilio dice que soy una loca y nunca se lo he dicho, pero tiene razón, como casi a diario desde que nos casamos, lo que, obviamente me molesta hasta la médula y que importa ser una loca cuando vivo entre locos. Siempre recuerdo a mi vieja cuando pienso eso, cada que me daba por llorar con las novelas de Allende y ella me daba su mirada de “yo no sé a quién saco esta niña”, resoplaba y decía, “¿qué le pasó a Isabel esta vez chaparra?”. Creo que si ella estuviera aquí cuando decidí entrar a la facultad a mi edad diría que ya era hora de que no me negara todas estas pasiones no vividas que me rogaban a gritos platicarlas a alguien más que a ella. En el fondo se que las disfrutaba tanto como yo, más cuando me inventaba una vida en el cuarto del hospital y se las narraba cuando el dolor no le daba tregua sin poder dormir. Era el mejor juez sin duda, casi como uno de ésos sueco de las olimpiadas, poniéndole un tono interesante a mis personajes cuando al día siguiente me decía “¿no cres qué tu Mr. Lanne usa esos chalequillos cuadrados de los 40´s? parece uno de esos hombres que saben vestir”.
La familia está cambiando tanto que no me ha quedado más que darles rienda suelta igual que ellos me dieron esa carta a mí en su momento, antes creía que para ser buena cabeza de familia debería haber sido una entregada a cuerpo y alma a las labores diarias, pero me dio tanta flojera que ni siquiera lo intente. El chico no ha salido tan mal, se encierra por horas en la habitación del desastre nuclear con su guitarra desafinada y solo sale para contestar las llamadas de su mengana, ojalá hubiera sido yo tan sencilla y desenfadada como él, si algo no le sale se tira a dormir y despierta como si le hubieran señalado el camino ideal. Lo que para mí es un enigma es su soledad tan disfrutada por él, prefiere los unísonos de unas cuerdas y un cuarto oscuro, en ocasiones imagino que revela sus ideas y con el menor rayo de luz se velarían, creo que todas esas nostalgias vienen heredadas de mi lado de la familia. Rosario me decía en el descanso de la clase de ayer de la irrevocable maternidad y la variable paternidad, me empeñé en no creerle hasta que tuve que rendirme a su verdad. La chica me dejo rumiando y las semanas me están pasando muy rápidas, los días tienen muy pocas horas de luz y siento la cabeza como cuando bajaba de la montaña rusa, a pesar de esto estoy más plena que nunca, llenándome de distintas mezcolanzas cada día, creo que hoy sería nostalgias con algunas cucharadas extras de optimismo.

"Escribo este desastre, soplo..."
Gracias Marimar

No hay comentarios: